Ainsa CD Grupo 2.1 Unificación del Alto Cinca

TRIUNFO CON POLÉMICA

Unificación del Alto Cinca—0–1–Ainsa

TRIUNFO CON POLÉMICA

Unificación del Alto Cinca: Torrecilla, Puyalto, Modesto Bielsa, Alejandro Bielsa, Montaner (Sallán, 50), José Manuel Bielsa, Tolosana (Puértolas, 86), Manuel Bielsa, Coronas (Quilez, 65), López (Dueso, 73) y Morilla.

Ainsa: Mateo, Mohamed, Rachid, Garvín, Toro (Gairín, 86), Agudelo, Veloz, Hernández, Younes (García, 89) y Marín.

Gol: 0-1, minuto 89: Marín.

Árbitro: Fernando Gómez. Amarillas a José Manuel Bielsa y Torrecilla por el Alto Cinca y Mohamed, Garvín y García por el Ainsa.

Bielsa.- Tarde primaveral en Santandreu, en la que se enfrentaban dos equipos con distintos objetivos a priori. Dos filosofías completamente distintas, cómo a la postre se vería. En las gradas colorido, con mucha gente con ganas de ver un buen partido. La afición naranja respondía, como siempre, pero también venía público de Aínsa y de otros puntos de la comarca.

El césped lucía un aspecto fabuloso, la directiva se había esmerado y la contienda se iba a celebrar en uno de los mejores tapetes imaginables. El encargado de impartir justicia, Fernando Gómez Sánchez, estaría a la altura del choque. Se puede equivocar, como cualquier persona, pero actúa con coherencia y aplomo, realizando comentarios didácticos y oportunos que aleccionan al jugador díscolo e incluso arrancan aplausos de la grada.

Tras el pitido inicial se desataba la lucha, con intensidad desde el minuto 1, los blanquillos trataban de inquietar a Rasta, hoy en la portería, y los naranjas respondían con tesón y garra. Los extremos visitantes lograban los primeros acercamientos pero la línea defensiva, con Manu, Tité, Álvaro y Chan iban a resolver imperialmente las acometidas. En un mano a mano de Buba con Rasta, el portero local se disfrazaba de felino y en una doble parada evitaba el tanto. Los locales no se quedaban atrás y Víctor, Monty y Juan creaban peligro arriba. Tras una buena jugada en el centro del campo, Paco filtra un pase para Juan, que está a punto de marcar en el mano a mano. En otra jugada, Puyalto recoge un rechace pero su disparo de primeras sale por encima de la meta.

Cada balón era peleado con dignidad y nobleza, cada acción era aplaudida por el público, que daba en todo momento calor desde el palco. Y así, con las espadas en alto, se llegaba al descanso.

La segunda parte se iniciaba con un Alto Cinca con más llegada, con un Manzano omnipresente en la medular. Pronto salía Ángel, a pelear con los centrales visitantes. Las acciones a balón parado dominaban el encuentro en esta fase, pero las defensas se imponían sobre las líneas de vanguardia. En una escapada por banda, Tité está a punto de quedarse solo ante el portero, pero este se adelanta y atrapa el cuero. Salieron también al campo Luis y Richi, el primero a dar pases de escuadra y cartabón y el segundo a crear peligro en banda izquierda. Y vaya si lo lograron. En una gran jugada Richi se va de su marcador y pone un balón perfecto, que recorre la frontal del área pequeña para llegar a los pies de Manu, que está a punto de marcar.

El Aínsa también estiraba sus líneas, pero no conseguía perforar la meta. En el minuto 86, Pity salía de refresco mientras que los visitantes realizaban su primer cambio.

Todo hacía presagiar que el partido acabaría en tablas, pero una acción patética iba a suceder. Minuto 89, el Ainsa se acerca al área, y el UDAC despeja. Tras la porfía, acaba Buba en el suelo y el balón le llega a Puyalto, totalmente libre de marca. Ante los gritos que le espetaban a tirar el esférico fuera, éste procede, para ver si el contrario se recuperaba. Nadie allí dudaba de que el balón iba a ser devuelto a los locales, ni siquiera el colegiado, pero ocurrió lo siguiente. Saca el lateral de banda para Marín y éste, inexplicablemente se da la vuelta hacia la portería, los rivales le recuerdan la situación, pero omite todo comentario y dispara a puerta, hacía un portero que ni siquiera miraba la jugada. El balón entra en la portería. Incredulidad, indignación, bochorno… Los naranjas se lanzaron a recriminar semejante indignidad, ante unos jugadores del Ainsa, que, a pesar de lo que se jugaban no celebraron apenas el tanto, conscientes de la forma en que se había anotado. En el fragor de la batalla se puede entender un error tan colosal, tan sonrojante, pero lo normal es que desde el banquillo el entrenador y el presidente tuvieran un mínimo de educación y dignidad y enmendaran el bochorno con un autogol. Era el momento de retratarse, de mostrar si se tienen unos valores o no, y la respuesta fue patética, el partido siguió como si nada, con los jugadores y el público local atónitos ante la falta total de ética de sus vecinos.

¿Merece la pena ganar así? Aunque valiera un ascenso, tres puntos conseguidos de una forma tan ruin solo consiguen desprestigio, ignominia, reprobación por parte de su afición, que se fue del campo cabizbaja. La grada local canalizó su ira y la convirtió en ironía, con cánticos de “campeones, campeones” a unos jugadores visitantes que, tras acabar el partido no se atrevían a subir a los vestuarios. El cabreo local no fue más allá de los reproches, mostrando un señorío que otros, por muchos ascensos que puedan conseguir, jamás podrán alcanzar si siguen por el camino iniciado ayer.

La afición local animó a los suyos, reconociendo el gran partido y orgullosa de su equipo, que pone sobre la mesa caballerosidad, esfuerzo y trabajo dónde otros ponen dinero. Los naranjas se fueron con la cabeza muy alta pese a la derrota. Entre ascenso y honor el Aínsa eligió ascenso, y puede que no consiga ninguna de las dos cosas. La afrenta pasará a la historia negra del fútbol comarcal.